Aún recuerdo sus palabras y sonrío, recuerdo su cara y su mirada fija en la mía, la sorpresa y el desconcierto, mi sonrisa acompañada de la suya.
Fueron palabras simples, directas y sinceras. Me encantaron.
Los pequeños momentos, los improvisados y esas palabras desinteresadas a veces son el verdadero empuje.
Amo esas jodidas pequeñas cosas, me hacen feliz.
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