Por lo general lo más fácil es desplazar hacia un lado aquello que te preocupa pero cuanto más tiempo lo hagamos más se va alejando de ti y llegará ese momento en el que sientes que algo va mal pero ya habrás olvidado el qué.
"Saca todo eso que te daña" como si fuera tan fácil, ¿cómo ignorar el nudo en la garganta?¿cómo contener el temblor de tu cuerpo?¿cómo luchar contra el peso de tu pecho? si tan sólo de pensarlo causa catástrofes en tu interior.
"Contarlo te hará sentir mejor" ¿y cómo lo puedes saber? ¿a caso todos somos iguales? con meditarlo, o por lo menos en mi caso, ayuda mucho. No es lo mismo darlo por hecho que pensarlo, reflexionarlo y aceptarlo.
Están esas cosas de las que al pensarlas demasiado se acaba eligiendo el camino equivocado, pero ¿qué pasa cuando no se puede evitar? Cuando por mucho que quieras a cada poco aparece en tu mente no hay otra que desplazarlo aunque después sabes que será más difícil.
"¿Sacarlas?" Por el momento se replantea como suicidio.
"¿Contarlo?" Ya no sería desplazarlo, ya sería pensar en ello y estaríamos corriendo el riesgo, por decirlo de alguna forma, de equivocarnos y aunque de errores se aprende hay casos en los que es mejor no fallar.
¿Qué podemos hacer? creo que esta vez estaría en manos de los sentimientos, dejarlo estar, ¿y de mientras? intentar enfrentarte a ello con la mejor de tus sonrisas.
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