-¿Por qué sonríes? No tienes razones para sonreír, miro a tu alrededor y veo que todo se desmorona.
-¿Y por qué no iba a hacerlo? He vuelto a ser yo, esa es la única razón y es más que suficiente para sentirme feliz y completa. Vuelvo a hablar claro, a plantar cara, a escuchar mi interior y a ver lo que me rodea. He vuelto a ver esos pequeños detalles que como una más había empezado a ignorar. Había empezado a conformarme y eso a terminado. No ves razones para sonreír porque te saltas lo más importante, la actitud. No necesito más, no me importa cada uno de esos problemas que pueda tener. He vuelto y por eso sonrío.
Ahora es cuando acabaré con todos esos asuntos que estaban por ver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario