Quise coger la costumbre de callar cada preocupación que me abarcaba, no contar a nadie lo que me ocurría y para cuando me he dado cuenta no me las cuento ni a mi.
Ya no sé expresarme, ya no encuentro la forma de conocer lo que siento, ya no sé cómo explicar lo que pienso, no como antes.
He cerrado una puerta que siempre me gustó tener abierta, sólo espero que sea temporal.
Siento que mis palabras enferman.
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