Hace tiempo que sellé mis labios y ahora dudo en callar mis letras.
Se me escapa el control, cierro los ojos para evitar lo que siempre supe para después aceptarlo en la soledad del silencio, cuando las voces callan y las respiraciones se ahogan.
Mi corazón volvió a temblar y con la mano en mi pecho di media vuelta a paso lento. Ahora late débil y despacio.
Ahora cada pequeña cosa sin sentido se me escabulle, cada día me cuesta más respirar.
Me replanteo encerrarme en mi misma y esconder la llave, un tiempo a solas me ayudaría a sobrellevar mejor lo que pensé que ya había aprendido a controlar, pero a llegado el fin de algo que ni siquiera sabía que había comenzado obligándome a volver a trabajar en algo que tenía pensado olvidar.
El día a día cada vez se vuelve más pesado pero aquí estoy, aquí estamos y aquí seguiremos.
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