Nadie puede comprender el horror que puede encerrar una casa tras unas finas paredes, ni el sufrimiento que se puede guardar una persona en un pequeño corazón. Nadie puede comprender el dolor que puede existir tras un simple gesto, el nerviosismo tras la locura y el temblor final.
Nadie nunca puede comprender lo que la existencia de otros puede conllevar. Nunca.
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