17 de septiembre de 2012

Después de.

Mientras leo esas antiguas letras noto como mi corazón late despacio bajo mi pecho y como mi mente intenta imaginar cada una de esas imágenes que se tornan turbias y lejanas.
A momentos deseo poder recordar cada uno de esos días para después pararme a pensar fríamente, y es que si ya me cuesta vivir con los recuerdos que poseo ¿Cómo iba a vivir con lo que un día se me arrebató por mi propio bien?
Leo y leo, a veces sonrío y otras tantas intento calmar el peso de mi pecho, y no me importa si esto me hace bien o mal porque cuanto más avanzo más unida me siento a lo que una vez fui, y aunque no sean letras de felicidad me gusta conocerlas ya que son parte de mi historia, de mi pasado, de mi personalidad y de muchos miedos que por fin comienzo a entender.

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