10 de julio de 2012

Buscando la verdadera historia.

Tras horas y horas observando aquel hermoso paisaje sentí que todo estaba perdido, que no hay otra opción, que debo abandonar. Observaba cada pequeño detalle del mundo que se abría ante mi, cada uno de los colores que brindaban vida a mis ojos.
Recuerdo cada una de las palabras que intenté utilizar para poder conseguir expresar todo lo que había dentro de mi y también recuerdo la frustración de no poder encadenarlas. 
El paisaje me nublaba los pensamientos, tan grande, tan lleno de vida y allí estaba yo, en aquella silla, tan pequeña y tan vacía.  Me sentí inútil al no poder siquiera que mi voz sonase clara e inconscientemente me comparé con el canto de aquellos pájaros que alardeaban de su preciosa composición. 
Agobiada por no poder expresarme intentaba escapar pero era en vano, aquel paisaje que se levantaba ante mis ojos me tenían presa, encantada. 
Loca empecé a llorar, patalear y gritar pero nada ocurrió, nada cambió. ¿Qué más dá llorar, patalear y gritar si estoy sola ante un mundo precioso? No tengo a nadie con quien compartir todo lo que hay frente a mi. 
Y entonces fue cuando me percaté, me puse de pie y decidida caminé hacia el paisaje porque me di cuenta de que me estaba equivocando, no es lo mismo observar el paisaje desde lejos a adentrarte en él de lleno.

La verdadera historia no se escribe desde tu habitación, se escribe mientras la vives. 

No hay comentarios: