17 de mayo de 2013

Tic-tac y adiós.

Es como si tuviese a alguien en el oído contando cada segundo que se va y yo no pudiese hacer nada para avanzar.
Todo esto me cabrea, hace que me sienta tonta y mi paciencia cada vez es menor, cada vez me pongo mal con más facilidad, cada vez me cuesta más controlar mis emociones para no explotar.
Me estoy volviendo paranoica.

Encerrada en una habitación sólo puedo pensar en lo que hay fuera, en las ganas que tengo de desaparecer.

Pierdo el norte, la meta se confunde con la distancia, ya cualquier solución en mi estado huye de la felicidad, cualquier salida pasará por el dolor.

No quiero quedarme a solas con mi mente, hoy no, le tengo miedo.

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