Tantos asuntos rondando una mente, su nombre mil veces pronunciado de tantas formas diferentes. Tantos momentos dejados al olvido y estos labios sellados sin querer dejarlos escapar.
Tantas sensaciones, sueños, palabras y secretos acabados en una pequeña caja roja.
Que curiosa la memoria, tan selectiva. Olvidando lo necesitado y recordando a cada momento a esa persona que se fue de tu vida, y tú, como persona que supera los malos momentos haces todo lo posible por hacer oídos sordos cuando escuchas su nombre, por andar más rápido cuando alguien de la calle usa su misma colonia, por girar la vista cuando le ves a lo lejos e intentar por todos los medios seguir con tu vida. Hasta que un día os encontráis de frente, habláis y te fijas en esos pequeños gestos que adoras, en su sonrisa, en sus ojos, en su voz, sus palabras; y de vuelta a empezar.
Que gran equipo el de la mente con el corazón.
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