Para cuando amaneció ya había conseguido pasar de no entender nada a volverse completamente loca.
No paraba de repetirse a cada poco lo idiota que había sido pero ¿A quién iba a engañar? Si volviese a darse la oportunidad volvería a hacerlo, una vez tras otra.
La noche vuelve a caer y con ella vuelve el recuerdo. Su falta de sueño tenía nombre, apellidos y sonrisa.
Vive con la ilusión de que mañana no recordará, de que todo irá bien, de que será el primer día de muchos en los que la felicidad le ocupe, pero...
Si de ilusiones se vive, de decepciones se muere.
No hay comentarios:
Publicar un comentario