17 de diciembre de 2012

Aún queda por saber.

Es increíble la de bromas que te puede gastar el destino, por llamarlo de alguna manera. En un momento crees que todo va perfecto, que todo va a salir bien, que ya todo está encaminado y al otro te dan una bofetada para que caigas en la cuenta de que pocas veces salen las cosas como uno quiere.

No sé si esto no es más que una traba de las de siempre, de las que toca superar rápido o en cambio es punto y final a esta pequeña ilusión que nos han regalado. El problema es que no me gustan las ilusiones cuando el final es incierto.

Bueno, se dice que de ilusiones se vive ¿no? E igualmente nunca me arrepentiré de algo que me hizo sonreír.

Sigamos andando porque no queda de otra.

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