Al cerrar los ojos puedo ver la tierra girar, puedo sentir el río correr, el viento rugir, las gotas caer y el sol arder; pero en lo que me centro es en sentir tu corazón latir bajo tu pecho inquieto, en percibir tu respiración acelerada y el sonido de tus ojos al parpadear, en escuchar tus pensamientos indecisos, en oír tus dientes tiritar y en tus nervios estallar. Todo ello me encanta y es por eso que estoy deseando que te vayas.
He intentado contar las horas en las que no he podido dormir porque tu presencia en mi mente me lo impide pero son demasiadas y mientras espero tu llegada no puedo dejar de pensar ni un sólo segundo en que últimamente tu llegada se me torna tal dulce como amarga.
Hoy, mañana o pasado, no sé cuándo, pero sé que cuando te plantes frente a mi sonreiré feliz, pero no olvides que esto no es más que el presente, que en un futuro te olvidaré, créeme si quieres, yo no lo hago.
Ignora esto porque no son más que otro puñado de palabras estúpidas y rotas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario