No sé qué es lo que le has hecho a mi mente, no sé qué es lo que pretendes.
Es fácil pensar en ti, tanto que a veces me pierdo y ya no puedo salir.
No entiendo cuál es tu fin, no consigo entender qué es lo que quieres de mi.
Creo que has destruido algo dentro de mi porque siento que ya nada va bien.
A veces me sorprendo a mí misma escribiendo sobre ti y aunque el tiempo y la distancia nos separa creo que mi alma aún no se percata.
No creo que llegue el día que te consiga entender y es que me conseguiste enloquecer, me cegué y cuando quise ver solo alcancé a chocarme contra la pared.
Lo tuyo solo eran palabras que no me alcanzaban, solo tu mirada fue lo que me llamó y no te equivoques, aquello ya acabó.
No me pidas menos de lo que te puedo dar porque ahí es cuando te puedes ahogar.
No me juzgues tras solo una mirada porque no, no sabes nada.
No, por favor, no te equivoques conmigo, porque lo que tú defiendes es tu verdad, no la realidad.
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